Slider 1
Slider 2
Slider 3
Slider 4

JAP - Juventud Aprista Peruana

Que es la JAP?

La Juventud Aprista Peruana es el organismo juvenil del Partido Aprista Peruano que tiene como ámbito de acción política una jurisdicción territorial, de acuerdo a la organización política partidaria (sectores, distrital, provincial, departamental entre otros). En el cual participan jóvenes entre los 15 y 24 años 11 meses de edad. Su labor comprende actividades de carácter cultural, político y social en la comunidad orientado básicamente al sector juvenil. La JAP es la instancia formativa del partido, ya que en ella se adquiere conocimiento de la ideología, organización y las normas partidarias, así como se le inculca lo valores esenciales del aprismo.

En los lugares donde funciona un Comité Ejecutivo sectoral, distrital, entre otras, debe constituirse el comando respectivo de la JAP. Actualmente, también existen Comandos Provinciales y departamentales de la JAP. Los mecanismos de elección de los Comandos JAP se dan a través de Convenciones (distrital, provincial o departamental) y Congreso (nacional) en los cuales participan delegados elegidos en sus respectivas jurisdicciones territoriales.

Sin embargo, en concordancia con el proceso de democratización y modernización partidaria se postula la necesidad de llevar a cabo los futuros procesos electorales a través de la elección directa (un militante un voto) la cual aun requiere de un amplio debate a nivel partidario.

Marco Histórico

Si bien el aprismo insurgió como un partido de juventudes, era en sí misma, una organización de jóvenes empeñados en cambiar la realidad de explotación en el que vivían fundamentalmente los trabajadores del campo y la ciudad en el país de las primeras décadas del siglo XX.

La respuesta organizada desde la alianza de estudiantes y trabajadores tuvo sus orígenes en las crisis sucesivas en la que se hallaba sumido el país, pero también, en la exigencia superior del respeto por las libertades.

La lucha por la organización popular, las ocho horas de trabajo, la Reforma Universitaria, la Universidad Popular, el liderazgo de la Federación de Estudiantes del Perú, la enorme influencia de la Revolución Mexicana, el movimiento bolchevique entre otras formas de exigencia popular mundial, tuvieron una cada vez mayor y feroz respuesta local que cohesionó por un lado a grupos de entusiastas de trabajadores pero a la vez hizo madurar lo que fue el original, inspirado y soñador grito de juventudes que avanzó hacia una propuesta integral y nacional que propendía a liberar a la Nación, pero desde el propio crecimiento del hombre y su capacidad para construir ese país de las oportunidades nuevas y para todos.

Esa era la lógica que enarbolaron los rebeldes, pero era también la exigencia de los más pobres que fueron dotados de disciplina en el estudio y en sus propias vidas para organizarlos como reserva institucional y garantía del nuevo hombre que sería capaz de construir la sociedad de Pan Con Libertad que el aprismo anunció como eje central de la obra y el pensamiento hayadelatorreano…no por gusto, la organización Japista originaria y la actual, produjo en los tiempos más difíciles de la persecución, la lucha clandestina y construyendo la democracia, esa entrega heroica e incondicional de cientos de miles hombres y mujeres en tiempos en el que ser aprista podía significar: terminar en la cárcel, perder la vida o ser discriminado.

En Torno a su formación e historia

Entre la noche del sábado 6 y entrada la madrugada del 7 de enero del año 1934, Humberto Silva Solís cumplía escrupulosamente el encargo de Ramiro Prialé. Había convocado a una puntual lista de jóvenes activistas al segundo piso de un local ubicado en el segundo piso de la Calle de Pobres 1040 -hoy jirón Lampa-, justo al frente del local ubicado en el número 1073 donde funcionaba un Comedor Popular y una modesta -aunque amplia-, Casa del Pueblo.

Si bien este local había sido usado para las reuniones del Sindicato Estudiantil, el hecho que fuera usado por los jóvenes escolares y universitarios como sede de coordinaciones definió su uso por lo que se convirtió en el local de las Vanguardias Juveniles Apristas.

Así, entre varios convocados, fueron llegando discretamente, Nicanor Mujica, Luis Rodríguez Vildósola, Andrés Townsend Ezcurra, Armando Villanueva, Pablo Silva, Pedro Jiménez, Biaggio Arbulú, Guillermo Cabrera Charún, Susana Medrano y el “Canillita” Palomino.

Si bien no eran muchos, algunos de los asistentes mostraban el temple y la valentía de miles de combatientes. Allí se fundaría la FEDERACIÓN APRISTA JUVENIL (FAJ), organización antecesora de la Juventud Aprista Peruana, y se reuniría a los integrantes de la “Vanguardia Aprista” y el “Sindicato Estudiantil”, organizaciones que realizaban importante trabajo propagandístico entre las juventudes desde la fundación del movimiento.

La Juventud Aprista Peruana (JAP) nació solo cuatro años después de la fundación de la Sección Peruana de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) producida el 20 de setiembre de 1930 y desde aquel momento, estaría destinada a convertirse en un movimiento de rescate moral y formación integral para la vida. Su empeño en los aspectos del estudio humanista y doctrinario mostró el acierto de sus inspiradores por su pleno activismo al interior del movimiento, cobrando un rol protagónico que se ha mantenido desde entonces en el desarrollo de toda la historia social y política del Partido del Pueblo.

La ceremonia fundacional se realizó de forma sencilla pero con gestos de gran significación y profunda responsabilidad. Se escuchó el mensaje de Haya de la Torre. Hablaron Ramiro Prialé, Luis Alberto Sánchez, Pedro Jiménez, la joven estudiante Susana Medrano y el “Canillita” Palomino.

“LA TRIBUNA”, periódico aprista de gran recordación, recoge información sobre el hecho y resalta el mensaje de Haya en la que afirma que “La juventud debe sentirse libre de las herencias miserables que nosotros tuvimos que arrastrar”. El mismo diario aprista da cuenta también que al acto “...asistieron delegados de todos los comités de Lima y Balnearios, y de las células residenciales para incorporarse dentro de los organismos del partido, pero no como simples fuerzas activas, disciplinadas y constructivas”.

Como primer Secretario General de la FAJ fue designado Armando Villanueva del Campo y las condiciones generales en las cuales aparece la FAJ en el escenario político como hemos dicho, están caracterizadas por la ilegalidad del PAP y la acción netamente clandestina de los dirigentes a la cabeza de sus respectivos organismos de lucha. Haya de la Torre en persona nombró a Ramiro Prialé como responsable de la nueva organización y la asesoría del trabajo que desarrollaría el mismo.

Al grupo principal de jóvenes se sumaron también con entusiasmo y decidida posición otros muchos en todo el país, pero entre los que resaltan Manuel Martínez Alvarado, Fernando Santa Cruz, Víctor Tantaleán Vanini, Mario Gotuzzo, Maruja González, Teódulo Ravello, Tulio Velásquez, Manuel Robles Alarcón, Porfirio Meneses, Florencio Barreto (Floro), Carlos Steer Lafont, Filiberto Silva, Ulises Colina Lozano, Lindomira Peirano, Justo Enrique Debarbieri Riojas, Víctor Manuel Peralta, Carlos Tovar, Teresa Claros, los hermanos Luna, Néstor Walqui, Fortunato Jara Rendón, Federico Diez Canseco, Fernando Bedoya Reyes, los hermanos Atala de Huancavelica, Guillermo Cabreras Charún, Enrique Rivero Vélez, Cirilo Cornejo y Manuel Serna Valdivia, quien pronto se convertiría en un mártir de la Juventud Aprista.

En ése período, la FAJ, que fue el nombre original de la organización de la juventud aprista, compartió sus tareas de formación con roles en las brigadas de "propaganda", "participación" y "defensa", cumpliendo diversas e importantes encargos para la actividad partidaria sin perder de vista el propósito de servir a la causa del partido que fue, y es, la causa el Perú.

Sin perjuicio de lo anotado en las líneas anteriores, diversos testimonios coinciden en la insistencia de Víctor Raúl Haya de la Torre, Jefe del partido para que los “Fajistas” tengan roles de importancia, participen y sean instruidos en oratoria, artes, humanidades y clases de "nivelación escolar" dictadas -como ha sostenido Armando Villanueva-, por estudiantes universitarios que fungían de profesores y entre los que se encontraban Raúl Porras Barrenechea, Jorge Guillermo Leguía y Jorge Basadre, entre otros.

Los “Fajistas” mantuvieron la sana costumbre de realizar muchas actividades al aire libre y excursiones de todo tipo. Promovían entusiastas visitas a playas y el campo que eran convertidos en magníficos escenarios naturales donde la fraterna competencia doblegaba cualquier ánimo discordante, y el deporte permitía cumplir una máxima juvenil aprista que insistentemente Haya de la Torre repetía: "Joven Prepárate para la acción y no para el placer, esa es tu ley".

Los “Fajistas de la primera hora" y las generaciones que se sucedieron, por su dedicación e impecable formación, constituyen un ejemplo de firmeza y cumplimiento del rol y lealtad de los militantes de la Juventud Aprista en todos los tiempos y por eso son dignos de mencionar como valores que incluso entregaron sus vidas en la resistencia contra las tiranías como la de Benavides (1934-1939), Prado (1939-1945) y Odría (1948-1956), en las luchas sociales durante buena parte del siglo pasado, o en las gestas y conquistas logradas bajo la máxima: Sin luchas, no hay victorias.

Lealtad y Continuidad

El trabajo denodado de sus juventudes mantuvo indiscutibles sus banderas y liderazgo. La actuación de la JAP fue vital para la presencia aprista en el escenario político nacional y a partir de ello, el aprismo impulsó una ofensiva permanente de trabajo social y político. No fue suficiente la propaganda del gobierno militar o los adversarios para frenar el ímpetu de las juventudes aprista que incorpora a vastas e incalculables legiones juveniles que como antes, siguen organizando el reclamo por libertades y los derechos más justos.

En este contexto, casi a fines del año 1973 se realiza la I Convención Nacional de Estudiantes Secundarios Apristas que sentó las bases de una muy positiva renovación al interior de la JAP cuya estructura sufrió los embates de la prolongada dictadura militar. También se conformó a iniciativa del propio fundador del APRA, la célula Sindical «Arturo Sabroso» en la que estudiantes universitarios y jóvenes se vincularon a la producción y relanzando la labor sindical en calidad de obreros en diversas fábricas donde se entrenarían e instalarían sedes de las Universidades Populares “Gonzáles Prada” destinadas como se sabe, a dotar de conocimientos y técnica al proletariado.

En el campo por su parte, la FENCAP (Federación Nacional de Campesinos del Perú), organizaría a peones y trabajadores difundiendo derechos hasta esos momentos negados por los dueños de las tierras y el latifundio.

Entre 1972 y 1973 los estudiantes secundarios enfrentaron la política educativa del régimen militar con huelgas y la formación de Federaciones de Estudiantes Secundarios. La JAP operaba como ente coordinador y organizó importantes células del Comando Escolar Aprista y el Frente Estudiantil Secundario que a hacia 1975, se hacían notar en casi todo el país.

En Lima, en colegios tan importantes como el Carlos Wiesse, Esther Festini, Labarte, Melitón Carbajal, Mariano Melgar, Guadalupe, Eguren, entre muchos otros más, una intensa actividad del Comando Escolar Aprista, los Clubes de Periodismo o los Frentes Estudiantiles mostraban una intensa actividad, lo que les permitió acompañar multitudinariamente a Haya de la Torre en marchas en defensa de intereses propios de su gremio, pero además, por el retorno de la democracia hasta el triunfo del fundador del aprismo en la Asamblea Constituyente.

La presencia del Comando Escolar Aprista el día de la Juramentación de Haya de la Torre como Presidente de la Asamblea Constituyente en 1978 merece un comentario adicional y especial, solo diré, que sus banderolas y su presencia en la “Plaza Bolívar” del Congreso Nacional fue notoria, aguerrida y permanente.

Pero Haya de la Torre había reunido también un denominado “Buró de Conjunciones" en el que un grupo de jóvenes que pensó podrían ser incorporados a la primera línea de la dirección política aprista, se preparaban para encargos mayores, sin embargo, salvo algunos casos puntuales, el proyecto quedó trunco con su muerte.

Por su parte los Japistas en las universidades forjaron a través de los Comandos Universitarios, el ARE y otras organizaciones en defensa de la Universidad Popular, y contra leyes anti-universitarias como la 17437, 19326, 27333 entre otras y en diversos tiempos, logrando el retroceso del gobierno que terminaba formando comisiones "para evaluar las protestas y sus reclamaciones".

Como siempre, la juventud aprista universitaria se rebelaba contra el intervencionismo, exigía por más rentas para la universidad y se oponía a leyes que lesionaban la autonomía universitaria consagrada desde el año 1919 en las gloriosas jornadas de lucha por la “Reforma Universitaria”.

Hubo también organizaciones gremiales y liderazgos juveniles apristas que respondieron a las expectativas de una lúcida dirección política, por eso, en el XI Congreso Nacional del Partido, la cohesión de las fuerzas juveniles y organismos sindicales apristas logró que el c. Jesús Guzmán fuera elegido como Secretario General Colegiado del PAP, para, de esta forma, tener una representación plena en el órgano máximo de la dirección política del PAP. Fue en realidad, el reconocimiento de la fuerza juvenil aprista puesta a prueba en la lucha contra la dictadura militar entre 1968 y 1978.

A los efectos, tiempo atrás, los sucesos del 5 de febrero de 1975 ponían en evidencia la voluntad política y el temple de los jóvenes apristas que participaron de dicha confrontación. En aquel momento, al producirse la movilización juvenil para protestar por los abusos y atropellos de la dictadura militar y sus agentes, una condenable masacre de la que fueron objeto los trabajadores – policías de la Guardia Civil, en el local de “Radio-patrulla” en el distrito Limeño de La Victoria, sería el factor desencadenante de diversas tragedias.

El país entero condenó de inmediato lo sucedido, y una serie de movilizaciones populares comenzaron a producirse. Ante la ausencia de vigilancia policial, elementos infiltrados (“lumpen”) saquearon tiendas comerciales produciendo el descontrol y una crisis de repercusiones inimaginables.

El partido y la JAP no sólo condenaron los hechos, sino que marcaron diferencias nítidas de lo que fue la justa protesta popular y el vandalismo no sólo impulsado por la tensión social acumulada, sino también, realizado por infiltrados que hicieron de las suyas bajo la mirada cómplice de un sector de militares que buscaban el caos en el marco del enfrentamiento al general Velasco que gobernaba el país.

Ante estos hechos, el comunismo calló y hubo quien sostuvo, minimizando todo, que se trataba sólo de “menores contradicciones al interior de la Junta Militar”. Sin embargo, en el Congreso de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP), controlada por el maoísmo, realizado en Arequipa en 1976, se reconoció que “fue un error no haber tomado la iniciativa que tuvo el paro del 5 de febrero y dejar sólo a los policías y el APRA en esa lucha”. Callando en todos los idiomas como se ve, su responsabilidad en los desmanes.

En el retorno de la democracia

En julio de 1977, se realiza la Convención Nacional del Partido que evalúa la crítica situación del régimen, en tanto el gobierno militar convoca a elecciones para elegir una Asamblea Constituyente que prepararía el retorno a la legalidad.

El resultado electoral, si bien catapultó la grandeza y presencia de Haya de la Torre en el escenario político nacional, nos puso también frente a otra verdad que en la Convención Nacional JAP de 1979 Armando Villanueva resumió diciendo: «No somos mayoría. Somos minoría. Somos 37% frente a 63% de los peruanos que piensan de manera diferente a nosotros». En dicho evento, se reiteró vez más, por su responsabilidad y compromiso, la necesidad de darle al estamento juvenil del partido, mayor dinamismo y decisión política.

En el XII Congreso del Partido, la JAP asistió a un debate esclarecedor sobre su rol y participación dentro del PAP. En este evento, máximo organismo de gobierno del APRA, y por mandato de los delegados de todo el país, se respaldó la labor juvenil y se fortaleció toda su estructura universitaria y escolar, dándole incluso a sus secretarios generales, representación en el Comité Ejecutivo Nacional del partido.

Muerto el fundador y guía, el partido enfrentó la necesidad de escoger al candidato a la presidencia de la república en las elecciones que se producirían el año 1980. Las juventudes apristas (JAP-CEA-CUA), oficializó la postulación de Armando Villanueva del Campo como candidato, expresión al que se sumaron vastos sectores gremiales y sociales que hicieron que esa candidatura resultara indiscutible, con un claro acento izquierdista que redefinió la línea partidaria y concluyó el trabajo del fundador del aprismo que en las postrimerías de su vida hizo entre muchas cosas, dos que merecen resaltarse: reeditar masivamente y para los jóvenes su obra cumbre “El Antiimperialismo y el APRA” y definirse como “Marxista Puro”(Entrevista Revista Equis X, 1978).

Tras una campaña impresionante que se recuerda hasta estos días y la derrota sufrida por el aprismo, se reunió el XIII Congreso del Partido, y las Juventudes apristas reiteraron allí, su creencia en su correcta elección del entonces candidato presidencial. Frente a un cisma de claro sesgo electorero que usaba el análisis del proceso eleccionario como argumento, se produjeron sendas críticas sobre la falta de visión al no enfrentar correctamente una coyuntura que daba al aprismo oportunidades inmejorables.

Sin embargo, los jóvenes radicalizados asumieron posiciones de confrontación interna al que se sumó una torpe la intolerancia de un sector adverso que no ayudó a encontrar un clima propenso para superar lo ocurrido y avanzar. Lo sucedido, sus resultados, consecuencias y responsables no enervan la honestidad de las posiciones que asumió cada quien en aquel momento, pero contra la historia del aprismo que legó Haya de la Torre y a pesar que esa pareciera ser una historia superada, aún hay responsabilidades que no se asumen.

En octubre de 1980, el V Congreso Nacional de la JAP produjo elecciones para elegir su nuevo Comando Nacional, entidad de dirección que recibió además, el encargo de profundizar el concepto aprobado por unanimidad en su plenaria de conclusiones y que va en la misma línea crítica del debate y la crisis interna: “... nuestro partido no nació sólo para participar en elecciones, ganar unos cuantos puestos en el parlamento, copar municipios y darse una vida similar a cualquier partido reaccionario... No. El PAP ha nacido para la realización de la justicia social en el Perú y para contribuir a la transformación indoamericana y mundial”.

Durante todo el co-gobierno de Acción Popular y el Partido Popular Cristiano, es decir, hasta el año 1985, la Juventud tuvieron un rol protagónico encabezando las movilizaciones partidarias y sociales en defensa del pueblo. Se amplió las perspectiva y la juventud tuvo un desarrollo sectoral y masivo importante. Si bien la expectativa electoral del año 1985, trajo como consecuencia la llegada de muchos jóvenes al partido, la labor que éstos realizaron se canalizó a través de eventos y procesos de todo tipo.

Contacto y Actividades
  • Correo Electrónico: jap@apra.com.pe
  • Celular: 990420055
  • JAP en Facebook